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Invierno

Has llegado a nuestras tierras donde tanto ricos como pobres se meten muy temprano al sobre y así escapan de la pandemia. Ya los árboles sin hojas y las playas sin gentíos, hay quien extraña el estío y anda en la cuerda floja. Siempre recuerdo el cuento de la hormiga y la cigarra -nunca lo tomé para la farra- y ando siempre contento. Adoro esta fría temporada que se presta para dormir cubro nariz y boca al salir aunque salgo poco y nada. Uso gorra y también guantes ¡Está muy frío! ¡Qué diantres! Aunque mi abuelo decía que fríos eran los de antes. Creo que Morfeo me llama mientras mi musa ronca, -cosa que me da bronca- ¡daré otra vuelta en la cama! Que no por mucho madrugar o por mucho que el gallo cante ni rebuzne el burro en el pajar, sea probable que amanezca antes...

Ando por la vida (a Leticia)

  ANDO POR LA VIDA Y uno se va de novio con la vida desterrando una muerte solitaria, pues sabe, que a la vuelta de la esquina, hay gente que es así, tan necesaria. - Hamlet Lima Quintana- "Gente necesaria" Ando por la vida contento, imaginando que nadie ha muerto, que los pozos aún están llenos y las palabras ahogan allí el silencio. Ando por la vida suelto, con paso cansino, lento, veo paisajes ya desiertos ya casi todo se llevó el viento.. Ando por la vida huyendo, escapando de paisajes yermos, buscando alegría y reinos donde solo haya conciertos. Ando por la vida sonriendo mirando toda clase de amuletos, para seguir sobreviviendo a pesar de tanto sufrimiento. Ando por la vida atento, contando los días por cientos, disfrutando de mi encierro a pesar del frío invierno. Ando por la vida impertérrito, tarareando me las ingenio para componer sonetos hasta quedar sin aliento. Ando por la vida y aprendo a mirar tus ojos, tiernos, a disfru...

Te dejaré partir (a Leticia)

Cuando ya no tenga hálito, cuando regrese cabizbajo luego de un viaje eterno, te dejaré partir. Cuando ya no tenga recuerdos, cuando no haya luz en el cielo, cuando ya no gire el segundero, te dejaré partir. Cuando todo sea un lamento, cuando creas que lo nuestro se asemeja al peor infierno, te dejaré partir. Pero mientras tenga tus besos, mientras compartas mi lecho, mientras seas mi Universo y me ames como en un cuento, Mientras tenga mi anillo puesto, -ese que fui a buscar a México-, que si no estuviera en mi mano sería porque me falte el dedo, Mientras seas parte del día y por la noches frías me acojas en tu cálido seno y te apoyes en mi plexo, Acuñaré palabras nuevas para expresar mis sentimientos, le pondré tu nombre a mis sueños y te escribiré nuevos versos...

La luz que me alumbra (a Leticia)

Dicen que a lo bueno muy rápido te acostumbras, te he visto en mis sueños: caminabas en penumbras. Volé para conocernos, ahora ya no hay duda: puse todo mi empeño la realidad era muy dura. Encontrar nuestros vuelos en Tenochtitlán, a la una de un jueves, fue eterno, el amor nuestro, sin mesura. Hoy nuestras vidas se juntan, nos casamos en otoño en un mar de espuma acabose mi insomnio eres mi sol y mi luna. Eres la nube que me da sombra la energía que nunca se esfuma; el ocaso que se asoma, el amanecer que me inunda. Serás vergel en las dunas, y la tinta de mi pluma: te escribiré versos y a toda hora serás la luz que me alumbra...  

A mi mejor amigo

Sé que te fuiste con frío, eras más que un regalo, eras mi mejor abrigo, no sabes cuánto extraño a diario tus ladridos… Soportaste la pobreza extrema también el desamor mío, aún me duelen tantas penas, no las sufrirás conmigo… Me acompañaste diez años, desde que eras un crío, cuidaste la casa a diario te pagaba con un poco de cariño. A veces me viste enfurecido, otras veces estaba yo huraño pero nunca te diste por vencido: traías como yo, el corazón partido. De tus seres queridos te arrancaron cuando aún eras un cachorro, eras mi más preciado tesoro eras mi más fiel amigo… Hoy he visto tu sepulcro te he imaginado aquí, conmigo. Será que estamos en otoño, tal vez que nunca te olvido. Extraño tu pelo suave extraño tus gemidos tus orejas grandes y bañarte en el estío. Extraño pasear a tu lado que te alaben mis vecinos, ahora yaces guardado en mis más profundos suspiros...

El tren

Sabía que el tren iba a pasar. Lo hacía cada día, a la misma hora. El progreso era implacable. Desde que Richard Trevithick había inventado el tren en 1802, hacía algunas décadas, el mundo había entrado en una vorágine imparable. Y el pueblo en el que vivía no era la excepción. Por eso le habían elegido sheriff, y su trabajo lo había llevado a esa situación. Ahora no podía escapar. Debía afrontar las consecuencias de sus decisiones. Algunas buenas, y otras desacertadas. Como intentar evitar él solo el atraco al banco local. Los asaltantes eran muchos y despiadados. Pero él era la Ley en el lugar y su labor era repeler todo intento de quebrantarla. Y así lo hizo. O al menos lo intentó. Y por eso ahora se encontraba en este aprieto. De lejos oyó el sonido de la locomotora, y el pitido que el maquinista usaba para avisar que el arribo era inminente. Al principio hubo rechazo hacia el tren, pero luego la aceptación fue universal. La máquina de vapor, motor inicial de la Revolución Industri...

El safari

Habían caminado todo el día bajo un sol abrasador. Tenían sed y estaban famélicos. No podían descansar, no muy lejos les esperaban sus familiares. Los mosquitos y el denso follaje hacían el sitio casi impenetrable. Pero su tezón también era conocida. Podían pasar el día entero persiguiendo el rastro de su presa. Y la olían. Eran maestros en el arte de cazar. Y lo hacían de manera sobrecogedora, siempre guardando alguna pieza como trofeo. De uno la cabeza, de otro un hueso, la piel e incluso dientes, con los cuales llegaban a hacer collares, utilizados como amuletos. Esta vez estaban cerca de una presa que les permitiría subsistir varios días. Lo percibían en el aire. Era enorme. Dejaba rastros inconfundibles, y el olor que emanaba de ella era un aliciente para su empeño. Y debían sobrevivir. Esa era la consigna, no podían desperdiciar la oportunidad. Cualquiera fuese el animal que lograran cazar, les permitiría subsistir hasta el siguiente, y así desde que el mundo era mundo. Sus antep...