Aquí donde yazco por las noches Cobijado entre tus cálidos brazos Olvidando mis dudas y temores Comfort son tu piel y sus trazos. Aquí donde escasean mis versos Donde parezco mudo y absorto Trato a diario y con denuedo De demostrar que aún te adoro. Traigo varias cicatrices indelebles Señales inequívocas de otrora Huellas profundas y perennes Que me acucian desde la aurora. Runas, buzios, numerología y tarot Parecen organizar un complot: Hoy me siento como un robot No entiendo de México su argot. Busco fonemas muy escuetos Indago libros y enciclopedias Ando y desando vericuetos Solo hallo verdades a medias. Hoy atravesamos barreras Aunamos esfuerzos y culturas, Aunque parezca una locura El amor no tiene fronteras. Camino asido de tu mano pequeña Guardo palabras y mis recuerdos Miro el cielo y distantes estrellas Trago saliva y piso firme el suelo. No temo el...
Traigo amargo un destino de saberte a mi lado ansío, crecimiento de amarga pena perderte allende las estrellas. Más tomo esto como moraleja: para aliviarme versos escribo, venzo obstáculos y desafíos, pues amor no tendrás como el mío y yo de ti ya pronto me olvido...
Infausto aquel momento que guardaba en su retina trajinar acongojado, lento, camino hacia la colina… Una bolsa entre sus harapos huyendo de sus pesares traía consigo el desgraciado, peso muerto en sus andares. Tormenta separó la tierra del enfurecido cielo, una paloma alzó vuelo rumbo a la vida eterna. Entre el gentío singular, tres veces cantó el gallo y escondiose el truhán, como si lo partiera un rayo. Un beso dado en la mejilla, antorchas ardían en el jardín. Fue tierno, mas no lo amaba: el judío sabía qué le esperaba. Los soldados la verían, -era la señal indicada- para poderle distinguir; su corazón dejaría de latir. Oyó una carcajada -creció dentro su temor- ¡él era el gran traidor! caía el agua en cascada. Dos clavos y un madero gemidos tenues, un lamento: allí exhaló el Nazareno exánime, su último aliento. Treinta denarios el botín por haberlo traicionado, ya estaba siendo juzgado castigo merecido, sin fin…
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