Vanidad
a la alta cocina,
caminas por la
“vida – pasarela”
sola,
te falta un guía;
guardas tu silueta
baja autoestima.
El espejo no miente,
tan solo rutina:
aún no es la hora,
salteas otra comida...
Te gusta el jet set,
no le crees a tu familia,
padeces anorexia
o tal vez de bulimia.
Defiendes al sastre,
te quitas una costilla;
crees que te hará hermosa,
serás más fina,
te entrará toda la ropa,
por ella suspiras:
vestidos de seda,
caminas en puntillas.
Fama y la gloria
¿te esperan?
Eso ansías,
codearte con diseñadores
y vivir otra vida,
ser modelo
es lo único en que piensas,
desfiles, belleza y glamour,
¿Eres altiva?
Dice el Eclesiastés:
“Vanidad de vanidades,
todo es vanidad”,
recuerda que tal vez
seas una costilla de Adán,
No es necesario
que ayunes,
basta con que mantengas
la frente en alto
y no vendas tu alma
al despertar,
que por mucho
que subas,
en algún momento
has de bajar…
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