Sabor amargo

El que me dejaron tus labios
al besarte una madrugada
en la que nuestros ósculos
duraron muy poco, casi nada.

El que en tu pecho tibio
dejaron mis duras palabras
cuando una noche tú, mi lirio,
por causa de mi desamor llorabas.

El que me sumió en la desdicha
cuando me dijiste adiós,
borrando con un codo
lo que habías escrito
en tantas noches de pasión.

El que padecí en mi destierro
en las idas y venidas al infierno
en que trocaste mi vida,
la cual llevo como una herida.

El que tiene en ti sus raíces,
cuando luego del pasear
juntos por los campos Elíseos
no queda ya ni un solo vestigio.

El que nace en tu recuerdo,
y ahora padezco con tu lejanía
cuando mis palabras muerdo
pues hicieron que ya no fueras mía.

Sabor amargo, amargo sabor,
el que dejas con tu ausencia,
cuando añoro tu presencia
y releo tus poemas de amor...

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El amor no tiene fronteras II (a Leticia)

Eloí, Eloí, Lamá Sabactani (colaboración)