Fruto prohibido

Te ruego con este poema
que ya, please, no me sigas,
que busques tus sueños
que hagas tu propia vida.

Ella de mi talento
admira el derroche;
y no me hizo reproches
cuando con pena de ti,
le hablé por las noches.

En ella podrás encontrar
sin miedo a errar, una amiga;
pero a ella le seré fiel,
en esta y la otra vida.

Tal vez ella no componga liras
y mucho menos deciliras;
sin embargo, desde hace tiempo
a mi soledad, hace compañía.

De mis versos es la musa;
me ama y no pone excusas
cuando no me contesta;
luego, abre sus exclusas.

Cuando "Maestro" me llamaste,
te pedí que no lo hicieras;
cuando un error cometiste
te avisé, para que corrigieras.

Mis comentarios y "likes"
siempre fueron mesurados.
Mis penas y mi dolor
por ella son escuchados.

Otras, pese a saber que de ella,
mi musa, yo estoy enamorado,
-y que soy ajeno a engañarla-,
bellas rimas me han enviado.

Ella en CDMX me espera,
cuando aquí sea primavera
y en el norte sea otoño;
tú, en tus noches de insomnio
perseguirás otra quimera.

Ella conoce de mi "El gran secreto"
y también le conté mis manías.
Sin embargo, su miedo venció
y en mi pecho su llanto ahogó.

Con esto no me despido;
repito, de Camus, la máxima:
"No camines detrás de mi...
tan solo sé mi amig@".

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El amor no tiene fronteras II (a Leticia)

Eloí, Eloí, Lamá Sabactani (colaboración)