El castillo (parte IV)
que come en lujosos restaurantes
jugosos bifes a la portuguesa,
y cuenta la leyenda que cuando
le hablan de su patria Rumania
escucha muy atento pero hace
como que no le interesa.
Aunque maneja sus coches
con habilidad y gran destreza
ha tenido ya en ellos un par
de accidentes muy graves
de los que su amada joven
siempre ha salido ilesa.
A veces viaja a América, donde visita
alguna que otra ciudad, entre ellas Detroit
-meca de la industria automovilística-,
y se sabe que especula con bitcoins.
Viste como nadie trajes a la moda,
se dice que le gustan Dolce & Gabanna
aunque a veces la luz diurna le incomoda
y pasa gran parte del día en pijama.
Por las noches luce su capa púrpura,
asiste cada domingo a la iglesia
y aunque con el cura no se confiesa
se entera de todo lo que allí se murmura.
Ahora tiene un vientre bastante abultado
pero con la capa y de noche lo disimula
su bienamada también peca con la gula
y por ello luce sus vestidos muy ajustados.
Espero que la historia les haya gustado
y pese a que algunas noches me he desvelado,
escribir en el estilo gótico me ha encantado
y podría decirse que hasta me he obsesionado.
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